Los puntos sobre las íes

Rafael López

Claridad, marzo de 1976

Fue el pasado domingo 21 de marzo, y en el gran piquete que escenificamos frente al Capitolio colonial como combativa protesta contra las visitas del “nuevo pacto”, que mi compañero y yo charlamos por última vez con Chagui Mari Pesquera. Como siempre, callado y con una sonrisa a flor de labios nos extendió la mano. Así nos enteró de sus adelantos en la materia que lo habrían de convertir en “el primer piloto de la república”, como nos dio por llamarlo desde que nos hizo saber de su interés de estudiar aviación. Sus pasatiempos fueron variados; la mecánica de motores, deportes marinos y otros, pero fue la aviación la afición que habría de lograr profesionalmente. Con él nunca hablamos de política, pero es que no había que hacerlo para conocer sus sentimientos hacia la patria puertorriqueña. Porque conocíamos a Chagui y porque nos honra sabernos amigos de su familia que tan bien conocemos, es que nos es fácil palpar el enorme dolor que les causa la prematura partida de su inolvidable hijo mayor. A ellos nos unimos con todo el corazón.

•••

Desde que se conoció la noticia fui testigo de momentos verdaderamente emotivos y de un profundo calor humano. Fue frente a mi que se unieron en un apretado abrazo el Dr. Olaguibet López-Pacheco y Juan Mari Brás, dos padres, puertorriqueños que han perdido sus hijos en manos del mismo enemigo. No se que dijo López Pacheco en esos segundos de eternidad pero si oí a Juan balbucear: “Ya selo que es eso”.

•••

Resulta difícil también testimoniar con toda fidelidad las amorosas diligencias de la compañera Lourdes Muriente con Paquita Pesquera. Lourdes estudia en Nueva York y al conocer la noticia también tomó el primer avión para compartir el dolor de todos, especialmente el de su amiga. No la abandonó un solo momento en las tristes horas que se vivieron en la funeraria.

•••

Y si alguien supo ser la persona indicada, en el sitio indicado en el momento indicado fue la querida amiga Doña Luz. Perdón si me equivoco, pero creo que en ningún momento se le administró a Don Chago Mari mejor medicina que las solicitas atenciones que con cariño le dedicó Doña Luz. Que se yo, pero me está que resultó la persona que mejor llenó el vacío inmenso que en esos primeros dos días vivió Don Chago. No solo le supo trasmitir el efecto consolador, sino que hasta lo hizo sonreir.

•••

Dentro de toda la tragedia que viven su familia y él, figura de proporciones gigantescas fue la de Raulito Mari Pesquera.

Por su sensibilidad extraordinaria fueron muchos los momentos en que se olvidó de su propio dolor, para compartir el que sentían su hermanita, su padre su madre y su querido abuelo Güito. Revolucionario de cuerpo entero, destila ternura por todos sus-poros. ¿Es tierno por ser revolucionario o es revolucionario por ser tierno

•••

Desde 1863, cuando Lincoln pronunció su famoso “discurso de Gettysburg”, de unos dos minutos de duración, jamás se había dicho tanto en tan poco tiempo, como lo hizo el compañero Juan Mari Brás ante la tumba de su “querido y tierno hijito”. Demostrando una fortaleza de ánimo que solo se da en personas que sienten un indestructible amor por su pueblo y por la humanidad, Juan pronunció unas cortas palabras que conmovieron a todos los allí presentes. Según el pueblo vietnamita convirtió el odio en trabajo durante la guerra, Juan convierte el dolor en amor por su pueblo. “Solo el monumento de una patria nueva puede satisfacer el dolor de nuestros corazones... Jamás el ánimo de la venganza”…

•••

El próximo sábado, 3 de abril, y a las ocho de la noche, el compañero Monseñor Antulio Parrilla dedicará una misa a Chagui Mari en el Centro Católico Universitario, en la Calle Mariana Bracetti, en Hato Rey. Me han pedido que le extienda una invitación a todos ustedes.